En un clásico más importante para los 'Rojos'; los 'Verdes' llegaban con la necesidad de ganar para no depender de resultados, ni obligaciones para pasar a la segunda ronda de la Copa Colombia, que en una anterior oportunidad la supieron ganar.
El público, como siempre en un clásico, jugó un partido aparte: desespero en los locales, gritos e injurias a propios y extraños. Las barras, que dicen ser el folclor, lo formaron y su pacto de convivencia, solo quedó, para algunos heridos, en una firma.
El clásico, desde hace tiempo se convirtió en un 'Partido fritanga': sólo huevos y arepa. En el aire se respiraba la sensación del que convirtiera en el primer gol, ganaba el clásico. La postura que mostraron, ayer los 'Rojos', en el clásico, en una hermosa noche caleña, fue más ofensiva, menos denigrante y más ambiciosa, que para mi gusto, se le vio recompensado por el gol del Uruguayo, Julian Lalinde, después de un centro perfecto de Alex Díaz.
Viveros, Fernandez, en ellos pensó el narrador de fútbol, Juan Manuel Pons al construir la frase: "¿Para qué te traje?" El Cali de ayer fue palido, sin ideas y con poco fútbol. Jugó a empatar, terminó perdiendo.
El América, no fue más, sólo fue un gol de diferencia, un grito y no más. A los dos les hace falta. Este fútbol de fritanga, por lo único que emociona, es por una falta que no se pita a tu favor, o un cántico de la barra visitante, que no te gusta; pero la esperanza e ilusión del gol, en ocasiones, lo único que genera es morderse las uñas al ver que no llega.
En un clásico, que por el gol fue mediocre, me deja la reflexión de que si el el fútbol, te quita en alguna ocasión vuelve y te da; pero castiga la mezquindad y la falta de interés en un juego. Eso fue lo que pasó ayer.