Pasaron los días, por fin llego tan anhelado momento. La apuesta, esa que escondía sentimientos, denotaba la realidad de la situación.
Llego y él perdió, pero se dio cuenta que ya van más de 2, y no son apuestas. Reconoció que perdió sirvió un trago, dio la espalda, se monto a un vehículo y se fue.
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